Los ediles David Hernández y Alonso Acevedo informan sobre la necesidad de proteger el inmueble mientras se avanza en el cerramiento definitivo que permitirá abrir esta infraestructura histórica en la ciudad
Los alrededores de El Polvorín comienzan a experimentar en Puerto de la Cruz nuevas actuaciones de acondicionamiento con el objetivo de preparar el entorno para la instalación de un vallado provisional que garantice la protección del inmueble y de los jardines que lo rodean.
La medida, respaldada por todas las fuerzas políticas representadas en la Comisión de Ciudad Sostenible, permitirá preservar este espacio patrimonial mientras a la espera del cerramiento definitivo que permita su apertura.
La decisión responde a una necesidad detectada tras la culminación de las obras de Ciudad Sostenible, que dirige el edil David Hernández, de rehabilitación del edificio, que devolvieron el esplendor a uno de los elementos patrimoniales más singulares del litoral portuense. Tanto los técnicos municipales como la dirección facultativa de la obra advirtieron de la conveniencia de proteger el recinto frente a posibles ocupaciones, actos vandálicos o usos inadecuados que pudieran comprometer la inversión realizada y el futuro del espacio.
Desde el área, y junto a la colaboración de la Concejalía de Obras y Servicios Generales, que dirige el edil Alonso Acevedo, se considera prioritario garantizar la conservación de un inmueble que forma parte del entorno protegido del Conjunto Histórico de la ciudad. Por este motivo, se ha optado por una solución provisional que permita asegurar el recinto hasta que pueda ejecutarse un cerramiento definitivo más acorde con los valores patrimoniales del lugar.
La actuación contempla la instalación de un vallado metálico perimetral tipo Hércules o similar, una solución habitual en espacios públicos e instalaciones que requieren protección temporal. El proyecto incluye la excavación para la colocación de postes, la ejecución de bases de hormigón, la instalación de los elementos estructurales y la colocación de puertas de acceso que permitan el control del recinto.
El consenso político alcanzado en la Comisión de Ciudad Sostenible ha sido clave para impulsar esta medida. Todas las formaciones coincidieron en la necesidad de proteger el edificio recién rehabilitado antes de proceder a su apertura definitiva. El objetivo es evitar que un espacio recuperado con fondos públicos pueda sufrir deterioros prematuros mientras se define el modelo de gestión y el sistema de protección permanente.
La intervención se produce tras culminar el pasado año la rehabilitación integral de El Polvorín, antiguo almacén de pólvora vinculado al Castillo San Felipe. La actuación permitió rescatar un inmueble histórico que durante décadas permaneció infrautilizado y que ahora está llamado a convertirse en un espacio multifuncional para la cultura, las artes y la actividad comunitaria.
