La Concejalía de Ciudad Sostenible, dirigida por David Hernández, cierra el plazo de inscripciones superando las previsiones iniciales; a partir del 9 de febrero se convocará a los participantes seleccionados para iniciar los trabajos en este espacio de 19.000 metros cuadrados en El Durazno
Las inscripciones para el nuevo huerto urbano comunitario de Puerto de la Cruz, que impulsa el área de Ciudad Sostenible, que dirige el edil David Hernández, se han cerrado ya con una notable respuesta ciudadana, alcanzando un total de 123 personas interesadas en formar parte de este proyecto municipal que refuerza el compromiso con la sostenibilidad, la participación vecinal y la soberanía alimentaria.
El elevado número de solicitudes confirma el creciente interés social por los espacios de cultivo compartido como herramienta de cohesión comunitaria, aprendizaje colectivo y mejora de la calidad de vida.
El nuevo huerto urbano comunitario se localiza en el enclave de Los Cachazos, en la zona de El Durazno, y contará con la dinamización de la Asociación La Vereda. Este espacio forma parte de una actuación integral sobre una superficie de 19.000 metros cuadrados, concebida no solo como un área de cultivo, sino como un entorno vivo de encuentro vecinal, aprendizaje colectivo y fortalecimiento de la comunidad. El proyecto contempla la creación de siete huertos accesibles, diseñados para facilitar la participación de personas con diversidad funcional y garantizar un uso inclusivo del espacio.
El proceso de selección ha priorizado a vecinos y vecinas del municipio, atendiendo especialmente a criterios de cercanía al huerto y edad, con especial atención a las personas mayores de 60 años. Asimismo, se ha reservado un papel destacado a asociaciones que desarrollan actividades con fines terapéuticos y sociales, reforzando el carácter comunitario del proyecto. La iniciativa pone el foco en la inclusión de procesos intergeneracionales y multiculturales, así como en la atención a colectivos vulnerables y dependientes, personas mayores en situación de soledad no deseada, familias con menores, familias monoparentales, personas en riesgo de exclusión social y población de la tercera edad.
El calendario de trabajo avanza ya hacia su siguiente fase. Durante el mes de febrero se llevará a cabo el diseño y ordenación de las parcelas, distribuidas en los dos niveles que componen el huerto, así como la llegada de camiones de abono y de picado forestal para la adecuación de los caminos. A partir del 9 de febrero se convocará a las personas seleccionadas para comenzar los trabajos directamente en el huerto, iniciando así una etapa clave de implicación práctica y comunitaria.
“La respuesta de la ciudadanía está siendo extraordinaria, lo que confirma el interés y la idoneidad de un proyecto como este; se ha priorizado a las personas de Puerto de la Cruz, dado que hemos recibido solicitudes de fuera del municipio”, explica el también primer teniente de alcalde, David Hernández.
El huerto urbano nace con el objetivo de dinamizar y afianzar comunidades sanas, solidarias y sostenibles, promoviendo una cultura de la participación activa a través de herramientas de mediación y apoyo mutuo. Entre sus metas se encuentra garantizar un modelo de autosuficiencia alimentaria para un mínimo de 15 y un máximo de 20 familias, que podrán abastecerse de verdura fresca mediante producción propia, fomentando hábitos de consumo responsables y saludables.
El proyecto incluye un programa integral de seguimiento y dinamización, con la realización de asambleas mensuales, dinámicas de cohesión grupal e integración intergeneracional, y la creación de un grupo de comunicación para la gestión de incidencias y la coordinación diaria. Se pondrá en marcha una normativa de uso de las parcelas y se garantizará el correcto mantenimiento del espacio, incluyendo labores técnicas necesarias para su funcionamiento.
La formación ocupará un lugar central en el desarrollo del huerto, con acciones dirigidas a los hortelanos y hortelanas en agroecología, alimentación saludable, plantas medicinales, bioconstrucción y gestión de residuos, así como en valores de participación comunitaria y autogestión. El proyecto estará abierto a otras comunidades e instituciones interesadas en conocer y replicar estos procesos, reforzando su dimensión divulgativa.
Además, se llevará a cabo una evaluación continua del impacto y del grado de satisfacción de las personas participantes mediante herramientas de medición antes y después del desarrollo del proyecto. A lo largo de todo el proceso se compartirá material audiovisual y un calendario de actividades, formaciones y resultados finales, contribuyendo a situar los huertos comunitarios inclusivos en un lugar destacado dentro del sistema de valores del municipio y consolidándolos como una herramienta estratégica para el bienestar colectivo y la sostenibilidad local.
