«Premia la cultura con un millón de euros, lo cual es muy loable, mientras abandona a Canarias menospreciándola», señalan
Oscar Izquierdo, presidente de FEPECO, patronal del sector de la construcción en la provincia de Santa Cruz de Tenerife destaca positivamente la puesta en marcha del primer Premio AENA de narrativa hispanoamericana, que constituye sin duda, una iniciativa de gran valor cultural que merece todo el reconocimiento que conlleva. Apostar por la creación literaria en español, fortalecer los lazos entre los distintos países del ámbito hispanohablante y promover la lectura como elemento vertebrador de la sociedad son objetivos loables que contribuyen al enriquecimiento colectivo. La dotación del Premio Literario con un millón de euros sitúa además este galardón en una posición de referencia internacional, proyectando una imagen de compromiso con la cultura que trasciende fronteras.

Sin embargo, este impulso cultural no puede ni debe desligarse de la responsabilidad que AENA mantiene con los territorios en los que opera, especialmente con aquellos que dependen de forma crítica de sus infraestructuras. Resulta difícil no expresar una profunda preocupación ante el contraste entre la generosidad económica de este Premio (un millón de euros) y la percepción, cada vez más extendida, de abandono en los aeropuertos de Canarias y especialmente en el de Tenerife Sur y Los Rodeos.
Estas instalaciones no son meros nodos logísticos, sino auténticas puertas de entrada para millones de turistas cada año y sobre todo, unas infraestructuras esenciales para la conectividad y la vida cotidiana de los residentes canarios. La falta de atención, inversión y planificación adecuada en estos aeropuertos genera una sensación de agravio que contrasta con el esfuerzo destinado a iniciativas de carácter simbólico.
No se cuestiona la importancia de la cultura ni el valor de este Premio (un millón de euros). Al contrario, se celebra su existencia. Pero se lamenta profundamente que una inversión de tal magnitud pueda coexistir con el ninguneo de necesidades básicas en territorios que sostienen, en buena medida, la actividad de la propia entidad. El equilibrio entre promoción cultural y responsabilidad territorial no es solo deseable, sino imprescindible.
Lo que sería ya el colmo de la desidia o desprecio a nuestra tierra por parte de la empresa pública que cotiza en bolsa, sería que el montante del Premio Literario (un millón de euros) o una parte, hubiera salido de lo que recauda AENA de los aeropuertos canarios. Aunque no fuera el caso, le recordamos a esta empresa, que siempre se ha caracterizado por despreciar a nuestra tierra, que su propósito originario y principal es gestionar aeropuertos seguros, eficientes, sostenibles y acogedores. Lo cual no sucede en Tenerife en ninguno de sus dos aeropuertos, todo lo contrario, donde reina la dejadez, el descuido y la desatención.
