Artículo de opinión de Salvador García Llanos

Centenares de icodenses acudieron el pasado sábado hasta la sede de la presidencia del Gobierno en la capital tinerfeña reclamando soluciones para la playa de San Marcos, la misma que siempre atrajo a miles de ciudadanos del norte tinerfeño y de turistas en cualquier época del año. San Marcos siempre despertó una expectativa, una sonrisa, algo más que una mirada evocadora.
Los icodenses luchan desde hace años por una playa digna, por un espacio de su litoral accesible y bien cuidado. Ahora, más o menos conscientes de que estamos en vísperas de un año electoral, lo reivindican, a la espera de tener una respuesta definitiva. A la espera de hechos, que no más promesas. Una lucha estéril, sin atención, diluida en debates, opiniones, alternativas teóricas, proyectos que no gustan y financiación, siempre pendiente. Los vecinos, después de un tortuoso y largo camino, con permiso de Lennon y Mc Cartney, no se han rendido pero ven pasar el tiempo deseando que alguien escuche sus reivindicaciones y en un futuro no muy lejano -miren que se pierde tiempo en la fase previa de preparativos, hasta que cristalice la actuación- puedan disfrutar de su San Marcos, de su playa y de sus paseos.
Los icodenses este sábado pasado dijeron basta ya de parálisis administrativa. O lo que es igual: no más demoras, no más promesas para ser incumplidas, no más engaños. La plataforma ciudadana que convoca, ‘SOS Playa San Marcos’, ideó y coreó el mensaje principal, muy ilustrativo: “No hay desastre natural, hay abandono institucional”. Sus ecos se entremezclaron con los descontentos que hicieron llegar al presidente del Gobierno autónomo “Clavijo, escucha, Icod está en la lucha”.

En efecto, la actuación en esta sugerente playa del litoral icodense es la crónica de una frustración que se prolonga más de una década. La portavoz de la citada plataforma, Beatriz Acosta Sáez, ha sido muy explícita: “San Marcos nos necesita a todos”. Recordemos que no es la primera vez que el municipio norteño se une por esta causa; la movilización en la capital tinerfeña sigue la estela de las multitudinarias “mareas azules” que ya salieron a la calle en los años 2014 y 2015. Más de una década de trabajo por ahora sin resultados visibles, desde aquel proyecto constructivo redactado por GESTUR y que teóricamente cuenta con el visto bueno de la Dirección General de Costas y el Mar del Gobierno de España pero del que, a estas alturas, con tantos dimes, diretes y silencios múltiples, ya nadie sabe si sigue siendo válido.
La voz de centenares de sufridos icodenses, de los que siguen inasequibles al desaliento, porque quieren una playa a la altura de la importancia de su municipio, se hizo escuchar en la presidencia del Gobierno. Sólo reclama reactivación y solución. YA
